Los hombres no deberían dejarse llevar
por el entusiasmo auditivo, porque tal vez los gemidos de sus
parejas durante las relaciones sexuales no signifiquen siempre que hayan
alcanzado el orgasmo. Gayle Brewer, de la Universidad of Central Lancashire, y
Colin Hendrie, de la de Leeds (ambas en Reino Unido), publican un estudio que
demuestra que los ruidos y gemidos de la mayoría de las mujeres cuando
practican sexo son intencionados.
Concretamente, y tal y como aclara
Gayle Brewer a ELMUNDO.es, "los resultados demuestran que el momento del
orgasmo y los jadeos están disociados, lo que indica se realizan en parte bajo
control consciente y se utilizan para manipular el comportamiento masculino en
beneficio de las mujeres". De hecho, "ellas reconocen que lo que
buscan, entre otras cosas, con sus gemidos es acelerar el clímax de su pareja y
aumentar su autoestima", insiste el experto.
"El papel de las vocalizaciones
copulatorias (como se define técnicamente a los gemidos y gritos durante el
sexo) sigue siendo un enigma. Normalmente, dichas vocalizaciones se emiten
durante el inicio, la copulación o tras alcanzar el coito. El papel de las
mismas es enigmático. Sin embargo, sus efectos son múltiples y pueden incluir
la sincronización del orgasmo femenino y masculino o el fortalecimiento de la
pareja", declaran los autores en el último 'Archives of Sexual Behavior' .
Francisca Molero, directora del
Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española
de Sociedad de Sexología (FESS), admite que el estudio es muy interesante y que
"analiza algo que es de sentido común. La vocalización del orgasmo tiene
mucho sentido porque es una forma de acoplarse a la pareja. Entre dos personas
que se gustan, el deseo aumenta cuando ves la excitación del otro, por eso es
normal que los jadeos aumenten la autoestima del otro".
El estudio
Con el fin de establecer la
intencionalidad de los gemidos, ambos científicos británicos llevaron a cabo un
estudio con 71 mujeres heterosexuales y sexualmente activas de entre 18 y 48
años.
A todas ellas se les realizaron varios
cuestionarios sobre la frecuencia de sus orgasmos y en qué fases del encuentro
sexual se producían, su historia de pareja y la cantidad e intensidad de sus
gemidos o gritos. Asimismo se las preguntó por las razones 'tácticas' por las
que gemían y las consecuencias que tenían sus vocalizaciones.
Los datos constatan que no existe
"una sincronía entre el orgasmo y la vocalización del coito. Un dato que
fue respaldado por las respuestas a la pregunta: ¿Qué porcentaje de tiempo
emites ruidos durante el sexo, incluso cuando no vas a tener un orgasmo? El 25%
de las mujeres informó de que gemían cuando no habían alcanzado el clímax más
del 90% del tiempo", detallan los autores en sus conclusiones.
En cuanto a las razones por las que
ellas realizaban vocalización copulatoria, el ensayo destaca que el 66% lo
usaba para acelerar la eyaculación de su pareja, con el fin de evitar
molestias, aburrimiento o fatiga. "Es importante destacar que el 92% de
las participantes tenía muy claro que estas vocalizaciones 'impulsan' la
autoestima de sus parejas y el 87% de ellas reconoció que las hacían con este
propósito".
Momento del orgasmo
Uno de los aspectos que destacan los
investigadores es que "los orgasmos femeninos fueron más frecuentes
durante la automasturbación del clítoris o con las caricias de la pareja, así
como durante el sexo oral, que durante la penetración vaginal".
Existen varios trabajos que han
examinado "los efectos fisiológicos y psicológicos del orgasmo femenino,
pero hay muy pocos estudios sobre la vocalización copulatoria. Los datos
muestras que todas ellas realizaban gemidos y por lo menos algunos de ellos
bajo un control consciente. El 100% de la muestra había experimentado orgasmos.
Sin embargo, los más frecuentes se producían en otros momentos de la relación,
no con la penetración vaginal, lo que indica que la estimulación del clítoris
es primordial en este contexto", insisten los autores del ensayo.
En conjunto, estos datos muestran
claramente que "en la mujer las vocalizaciones del orgasmo y la cópula se
disocian en las relaciones sexuales, lo que indica que al menos algunas de
ellas están bajo control más consciente que inconsciente. De hecho, la
expresión de las mismas probablemente y utilicen para manipular el
comportamiento de la pareja, en particular para influir en el momento del
clímax".
Francisca Molero cree que "no
siempre los gemidos son conscientes, se trata de una respuesta normal durante
una relación. Además, muchas veces son anticipatorios del orgasmo y suelen
producirse como forma de interacción con el otro. Los jadeos forman parte de la
simbología del encuentro sexual".
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