En la sociedad que vivimos el sexo, según afirman Tumariu y Reavey en su
artículo “Men in love: living with sexual boredon”, tendría un lugar destacado
en la política y la ciencia, la terapia y también en la vida diaria. Estos
autores informan de los hallazgos de un estudio en doce varones, en el que se
exploró acerca del aburrimiento sexual en las relaciones románticas
prolongadas. Sus resultados abren un
debate muy interesante y poco frecuente que vamos a comentar este artículo.
¿INTERESANTE? ¿PARA QUIÉN?
El sexo, dicen los autores, es un
producto de consumo en el campo de la moda, la tecnología e incluso en el
discurso de los derechos humanos. En la vida moderna significa la búsqueda y la
satisfacción del deseo en un clima de igualdad y reciprocidad. No sería posible
ocultar su importancia.
Como es sabido, a la pérdida del deseo y al aburrimiento sexual se les atribuye ser la causa de la infidelidad y la ruptura de las relaciones de pareja. Pese a esto, sorprendentemente, sobre todo el aburrimiento sexual no es un asunto que sea motivo frecuente de consulta en los servicios de psiquiatría. No obstante, sí es razón que da lugar muchas veces a que la pareja se someta a terapia sexual y marital.
Si así son las cosas en el medio profesional, no pasa los mismo en periódicos y revistas en los que se escribe mucho sobre el tema. Peor aun. Los estudios científicos cuando enfocan el problema lo hacen midiendo el rendimiento sexual de la persona.
Como es sabido, a la pérdida del deseo y al aburrimiento sexual se les atribuye ser la causa de la infidelidad y la ruptura de las relaciones de pareja. Pese a esto, sorprendentemente, sobre todo el aburrimiento sexual no es un asunto que sea motivo frecuente de consulta en los servicios de psiquiatría. No obstante, sí es razón que da lugar muchas veces a que la pareja se someta a terapia sexual y marital.
Si así son las cosas en el medio profesional, no pasa los mismo en periódicos y revistas en los que se escribe mucho sobre el tema. Peor aun. Los estudios científicos cuando enfocan el problema lo hacen midiendo el rendimiento sexual de la persona.
En resumen, tratar de comprender
científicamente el aburrimiento sexual no ha sido de mucho interés para la
ciencia sexual y más bien las explicaciones pueden encontrarse en libros de
autoayuda y revistas populares.
¿POR QUÉ HABRÍAN DE ABURRIRSE?
Por lo general al aburrimiento sexual se le define como la declinación del interés erótico que se tenía al comienzo de la relación de pareja, aunque se ha señalado que se presentaría inevitablemente por representar un rasgo de la personalidad de algunos individuos. Agreguemos que en los tests que miden el aburrimiento erótico los puntajes más altos los tienen siempre los hombres si se les compara con las mujeres.
La teoría evolutiva - que siempre mete su cuchara en temas de conducta - interpreta el aburrimiento como un rasgo hereditario que aparece por las repetidas relaciones sexuales con la misma pareja. Su causa sería la necesidad biológica de cumplir una estrategia sexual reproductiva que exigiría cambiar de pareja para asegurar la perpetuación de la especie.
Por otro lado pareciera que algunos varones comparados con las mujeres tienen necesidad de una mayor y más variada experiencia con diferentes parejas para mantener su interés en el sexo. Los hombres darían un mayor valor a los aspectos físicos de la pareja durante el proceso de desarrollo de una relación amorosa y tienen al mismo tiempo una mayor dificultad para perdonar la infidelidad cuando esta ocurre. Algunos teóricos no están de acuerdo con estas explicaciones evolutivas y más bien consideran este fenómeno como un efecto del patriarcalismo propia de nuestra cultura.
LA BIOLOGÍA: acá no cuenta
¿Explicaciones biológicas para el aburrimiento sexual? ¿Qué? ¿Cómo? Dirían los partidarios de la doctrina patriarcalista como tópico de los primeros años de las investigaciones sexológicas: descartar por completo las causas biológicas que están detrás de la conducta humana. Para ellos el origen del problema radica absolutamente en factores sociales y en esta línea están Tumariu y Reavey. Felizmente los distingue de los escritores anglosajones que en el artículo que comentamos advertimos mayor sutileza y un lenguaje más refinado en el desarrollo de sus argumentos.
Explican lo agradable que resulta pensar en la importancia de nuestra propia experiencia y que tomamos libremente decisiones conscientes frente a los problemas que enfrentamos. Rechazan que los pensamientos, la identidad, las emociones y conducta sexuales puedan explicarse en términos de su naturaleza biológica.
Al revés, afirman que son realidades desarrolladas socialmente en base a normas y acuerdos de la sociedad, que cambian continuamente de acuerdo con parámetros políticos, culturales y científicos. Por su condicionamiento moral e ideológico dan la apariencia de ser una realidad auto-evidente y del ámbito social pasan a ostentar un carácter individual.
¿POR QUÉ HABRÍAN DE ABURRIRSE?
Por lo general al aburrimiento sexual se le define como la declinación del interés erótico que se tenía al comienzo de la relación de pareja, aunque se ha señalado que se presentaría inevitablemente por representar un rasgo de la personalidad de algunos individuos. Agreguemos que en los tests que miden el aburrimiento erótico los puntajes más altos los tienen siempre los hombres si se les compara con las mujeres.
La teoría evolutiva - que siempre mete su cuchara en temas de conducta - interpreta el aburrimiento como un rasgo hereditario que aparece por las repetidas relaciones sexuales con la misma pareja. Su causa sería la necesidad biológica de cumplir una estrategia sexual reproductiva que exigiría cambiar de pareja para asegurar la perpetuación de la especie.
Por otro lado pareciera que algunos varones comparados con las mujeres tienen necesidad de una mayor y más variada experiencia con diferentes parejas para mantener su interés en el sexo. Los hombres darían un mayor valor a los aspectos físicos de la pareja durante el proceso de desarrollo de una relación amorosa y tienen al mismo tiempo una mayor dificultad para perdonar la infidelidad cuando esta ocurre. Algunos teóricos no están de acuerdo con estas explicaciones evolutivas y más bien consideran este fenómeno como un efecto del patriarcalismo propia de nuestra cultura.
LA BIOLOGÍA: acá no cuenta
¿Explicaciones biológicas para el aburrimiento sexual? ¿Qué? ¿Cómo? Dirían los partidarios de la doctrina patriarcalista como tópico de los primeros años de las investigaciones sexológicas: descartar por completo las causas biológicas que están detrás de la conducta humana. Para ellos el origen del problema radica absolutamente en factores sociales y en esta línea están Tumariu y Reavey. Felizmente los distingue de los escritores anglosajones que en el artículo que comentamos advertimos mayor sutileza y un lenguaje más refinado en el desarrollo de sus argumentos.
Explican lo agradable que resulta pensar en la importancia de nuestra propia experiencia y que tomamos libremente decisiones conscientes frente a los problemas que enfrentamos. Rechazan que los pensamientos, la identidad, las emociones y conducta sexuales puedan explicarse en términos de su naturaleza biológica.
Al revés, afirman que son realidades desarrolladas socialmente en base a normas y acuerdos de la sociedad, que cambian continuamente de acuerdo con parámetros políticos, culturales y científicos. Por su condicionamiento moral e ideológico dan la apariencia de ser una realidad auto-evidente y del ámbito social pasan a ostentar un carácter individual.
Todo lo sexual entonces, incluyendo el
aburrimiento, sería producto de una manera colectiva de pensar por la que
creamos unos significados que terminamos tomando como propios de uno mismo y de
los demás, cuando son más bien categorías sociales.
¿QUÉ SE DICE DEL ABURRIMIENTO?
Como hemos anotado al comienzo, el aburrimiento sexual no es motivo frecuente de la investigación psicológica pero sÍ está muy presente en las publicaciones de autoayuda que aconsejan sobre el sexo y el amor.
¿QUÉ SE DICE DEL ABURRIMIENTO?
Como hemos anotado al comienzo, el aburrimiento sexual no es motivo frecuente de la investigación psicológica pero sÍ está muy presente en las publicaciones de autoayuda que aconsejan sobre el sexo y el amor.
De estas publicaciones se nutre la
mentalidad popular con ideas como las siguientes:
- “(sexo)” es lo más natural del mundo, un resultado lógico del amor romántico… pero el sexo con quién no se ama puede ser una rutina”
- “(sexo)” es lo más natural del mundo, un resultado lógico del amor romántico… pero el sexo con quién no se ama puede ser una rutina”
- “Es más fácil vivir la novedad y
aspectos no conocidos del erotismo en una noche o en una aventura que en el
matrimonio. Cuando estás con tu esposa es un gran reto para la sensación de ti
mismo, por lo que el aburrimiento sexual (y también el affaire) son tan
frecuentes. Demandamos estabilidad en el matrimonio y luego nos quejamos que
las cosas son siempre las mismas. El aburrimiento disminuye el deseo”.
- “¿Puede una relación sobrevivir por
el amor pero no por el erotismo? No, si el sexo resulta una actividad sin
brillo y aburrida.
EL ABURRIMIENTO EN LA CULTURA
En los ejemplos citados no es difícil descubrir las líneas que orientan la interpretación de la sexualidad en nuestra cultura y lo que piensan los que escriben sobre la misma en los medios masivos de comunicación: la naturalidad del imperativo sexual en las relaciones románticas. Así como que la trascendencia del sexo para mantener la intimidad y la relación monógama, lo mismo que la idea de dar y recibir “buen sexo” significan que la pareja es competente y exitosa.
También que una vida sexual libre de aburrimiento evidencia que el deseo sexual, la intimidad emocional y el romanticismo están presentes. Entonces el buen sexo prevendría la infidelidad y el aburrimiento.
Pero lo contrario también se sugiere, es decir la preocupación sobre un rendimiento sexual inadecuado y que no dar y recibir buen sexo puede generar inseguridad sobre la calidad de la relación y tenerse entonces la sensación de aburrimiento.
EL ABURRIMIENTO EN LA CULTURA
En los ejemplos citados no es difícil descubrir las líneas que orientan la interpretación de la sexualidad en nuestra cultura y lo que piensan los que escriben sobre la misma en los medios masivos de comunicación: la naturalidad del imperativo sexual en las relaciones románticas. Así como que la trascendencia del sexo para mantener la intimidad y la relación monógama, lo mismo que la idea de dar y recibir “buen sexo” significan que la pareja es competente y exitosa.
También que una vida sexual libre de aburrimiento evidencia que el deseo sexual, la intimidad emocional y el romanticismo están presentes. Entonces el buen sexo prevendría la infidelidad y el aburrimiento.
Pero lo contrario también se sugiere, es decir la preocupación sobre un rendimiento sexual inadecuado y que no dar y recibir buen sexo puede generar inseguridad sobre la calidad de la relación y tenerse entonces la sensación de aburrimiento.
En resumen, la cultura sexual de
nuestro tiempo ha transformado el aburrimiento sexual en un aspecto central
para evitar la infelicidad y más todavía promover la salud y el bienestar del
individuo.
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