Tras una separación, muchas parejas caen en la tentación de darle “una probadita” al cuerpo del otro, solo para descubrir que es una trampa peligrosa, pues no todos son capaces de disociar el sexo del amor.
Una de las mayores tentaciones que enfrentan las parejas que se separan es la de caer en un “remember”, es decir, volver a tener sexo con la o el ex.
Incluso si la separación ha sido por causa de otra persona, la tentación es grande y las estadísticas demuestran que una buena parte de los recién separados no se resiste a ella.
Todo suele comenzar con una inocente cena, una salida especial –a veces con los chicos– o simplemente un momento de cercanía que dispara los recuerdos y, por qué no, la atracción sexual que alguna vez existió.
Esto suele ocurrir sobre todo en los primeros tiempos de la vida separados. Aunque pasa incluso cuando uno de los miembros de la ex pareja ya tiene a alguien más, es más frecuente si ninguno de los dos ha rehecho su vida sexual. El subterfugio es que, ya que ambos tienen necesidades sexuales, ¿por que no hacerse el “favorcito mutuo” sin dañar a nadie?
Pero, para eso, los dos involucrados tendrían que poseer características particulares que, desafortunadamente, no tiene el común de los mortales: deben ser capaces de disociar el amor del sexo y tener cierta incapacidad de entrega amorosa.
La psicóloga chilena Alejandra Godoy declaró al portal Emol.com que “este tipo de acuerdos funcionaría en la medida en que fueran única y exclusivamente encuentros sexuales y ningún otro tipo de interacciones”.
Sin embargo, esto es una utopía, porque los ex –sobre todo si hay hijos de por medio– comparten muchas más cosas que los obligan a un acercamiento emocional.
Cuando las personas mantienen una relación en el tiempo, ya sea sexual o amistosa, se produce un acostumbramiento a estar con ese otro, y se genera apego que puede derivar en sentimientos de posesividad. “El problema se puede producir debido a que en uno de ellos se produzca más apego que en el otro, y, al terminar definitivamente la relación entre ellos, este puede salir muy herido y sufrir”, señala.
De esta manera, un acuerdo previo para mantener una relación exclusivamente en el plano sexual es solo una declaración de buenas intenciones, porque –dice Godoy– no se puede asegurar en el plano afectivo qué es lo que va a pasar en el futuro.
Pero ¿es conveniente tener una relación así? “Sí y no”, responde la especialista. “Sería muy bueno si ellos están dispuestos a que, después de mantener por un tiempo una relación exclusivamente sexual, esta pueda devenir en una relación completa, es decir, afectiva y sexual. No sería bueno si ellos piensan que el sexo y el amor siempre pueden mantenerse separados cuando ya se ha tenido una relación de larga data. Donde fuego hubo, cenizas quedan. El amor es un sentimiento que tarda mucho en desaparecer y nunca se extingue totalmente”, asegura.
Por lo anterior, el mayor riesgo que se corre al mantener una relación con el ex solamente en el plano sexual es que alguno de los dos vuelva a enamorarse y se repitan las razones de la separación. Esto significaría la vivencia de un nuevo duelo y el resurgimiento de una pregunta que a veces tortura: ¿por qué me volví a enganchar en lo mismo?
Alejandra Godoy sostiene que una relación basada en el sexo desde el principio es una relación de pareja, aunque los involucrados no quieran darle ese nombre o título. Y la duración de esta dependerá del nivel de coincidencia que tengan las expectativas de ambos. Por esto, estas deben ser planteadas desde el principio de manera clara.
“Si están de acuerdo y pueden mantener una relación sexual, puede durar mucho tiempo. Sin embargo, el amor puede reaparecer al muy poco andar, obligando a una redefinición de esta relación”, concluye la psicóloga.
Por eso, si usted acaba de separarse, pero cada vez que ve a su ex se le llena la cabeza de recuerdos libidinosos, será mejor que corra a darse una ducha fría. Total, la calle está poblada de mucha gente con la cual tener un choque y fuga sin consecuencias. ¿Por qué tentar al diablo?
