domingo, 27 de octubre de 2013

Placer y tabúes religiosos

Al hablar de tabúes nos referimos a aquellos mitos y prejuicios que se han creado en torno a la sexualidad, el sexo y el placer sexual, y que se han venido sosteniendo como verdaderos durante mucho tiempo sin saber concretamente qué es lo correcto o no. Sin embargo, forman parte de un sistema de creencias y paradigmas en donde algunos los verán como malo, nocivo y anormal, y otros como normal, común y apropiado. 

Entonces me pregunto yo: ¿qué cosa es correcto y qué no lo es?, ¿qué cosa es tabú y qué no? Algunas creencias religiosas difieren mucho de lo que la ciencia ha sostenido en todo este tiempo sobre la sexualidad y, más específicamente, sobre el placer sexual de las personas.

Si, por ejemplo, mencionase al placer sexual en solitario, la masturbación, muchos dirán que eso es pecado, al punto de condenar esa práctica, o pensarán que está mal que uno mismo se toque y se proporcione placer (la represión y condenación del autoerotismo). Sin embargo, muchas personas que la han practicado han llegado a sentirse muy bien al poder conectarse con sus propias sensaciones corporales, sin que eso signifique que debamos hacer apología a esta práctica: todo en exceso es malo y crea hábitos.

Si hablamos del placer sexual compartido, es decir, del placer sexual que manifestamos con nuestra pareja cuando tenemos relaciones sexuales –antes, durante y después– quizás muchos compartan mejor esta práctica y no sea tan aversiva e incómoda de abordar, ya que hemos aprendido a valorar el fin recreativo (y no solo reproductivo) de la sexualidad, pero solo en pareja, y no en solitario.

Habría que agregar que varios de los conceptos religiosos relacionados a este tema muchas veces han sido firmes y drásticos con la manera de expresar nuestra sexualidad, al punto de castigar y prohibir ciertas conductas sexuales que una persona pueda manifestar, consigo mismo o con su pareja, y que forman parte de la variedad de alternativas que las personas tenemos para expresar nuestra sexualidad, quitándole su libertad y espontaneidad.

Muchos de estos tabúes (creencias) que formamos en nuestra vida son causa de disfunciones sexuales en el hombre y en la mujer, ya que bloquean las sensaciones de placer y son motivo de conflicto en las parejas cuando uno de los dos sí es capaz de explorar y conocer su propio cuerpo, y su compañero/a no, llegando a desacuerdos y enfrentamientos entre puntos de vista. Revisemos nuestras creencias.
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