Esta es la noticia que muchos querían leer, y
pocas terminan de creerse. "Los hombres no piensan en sexo una vez cada
siete segundos, tan solo lo hacen unas 19 veces al día". Esta es la
conclusión más importante a la que ha llegado un estudio que se publicará en
enero en la revista
Journal of Sex Research y que echa por tierra la idea de
que ellos se pasan las 24 horas pensando 'en lo mismo'.
Pensar en algo relacionado con el sexo cada siete
segundos equivale a hacerlo unas 12.350 veces al día, aproximadamente en 8.000
ocasiones si descontamos el tiempo que pasan durmiendo (no tenemos en cuenta
los tipos de sueño de cada uno).
Pero no es así, ellos tenían razón cuando aseguraban que
no solo piensan en sexo, ni mucho menos lo hacen de forma continua: según el
estudio en cuestión, el sexo no ocupa su pensamiento ni siquiera una vez cada
hora, tan solo 19 veces al día. Eso sí, lo que no pueden negar es que piensan
en 'eso' casi el doble que nosotras, que lo hacemos hasta en 10 ocasiones cada
jornada.
No solo en sexo piensa el hombre...
Ni mucho menos. 'Pensar en lo único', como muchos dicen,
ya no es una realidad masculina. Y no, no es el fútbol o los coches lo
siguiente que ocupa sus pensamientos cuando el sexo queda en un segundo plano,
sino otras necesidades mucho más básicas como lo son comer y dormir...
En esto, sin embargo, también nos ganan. En abc.es
aseguran, basándose en el estudio de Journal of Sex Research, que "ellos
también piensan más veces que ellas en comida (18 veces al día contra 15), y en
dormir (11 veces contra 8)".
Un estudio curioso
Los resultados no son lo único que resulta curioso en
este 'revelador' estudio que contó con la colaboración de estudiantes de entre
18 y 25 años, tanto hombres como mujeres, la mayoría de ellos autodefinidos
como heterosexuales. Lo que más llama la atención es el método usado para
contabilizar los resultados...
Cada uno de los participantes tenía que llevar un pequeño
contador que tenían que pulsar cada vez que un pensamiento de la categoría
asignada (sexo, comida o sueño) apareciera por su cabeza.
No sabemos en qué ambientes se moverían los jóvenes, pero
¿os imagináis qué ritmo más frenético tomarían los 'aparatitos' en cuestión
dependiendo de si estaban en clase a primera hora del lunes, en una fiesta un sábado
por la noche, o en la fila del comedor en hora punta?
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