Ran
El cineasta empezó a dibujar storyboards (como este, para una violenta escena de Ran) en la década de 1970. Tras el fracaso económico y crítico de Dodeskaden, los productores le exigieron pruebas de que sus nuevos filmes darían la talla. Kurosawa se valió de estos dibujos para vender sus proyectos, expresando en ellos la psicología de sus personajes y el dramatismo de las secuencias.
En 2010 se celebró el centenario del nacimiento de Akira Kurosawa. Entre los diversos actos conmemorativos, la Filmoteca de Tokio organizó una exposición en la que podían verse por primera vez los carteles y story-boards que el cineasta nipón realizó para varios de sus filmes. Ahora, 120 de esos dibujos se exponen en el centro cultural Alhóndiga de Bilbao.
Una ocasión única para comprobar las excepcionales dotes pictóricas de Kurosawa, quien en su juventud, paradójicamente, suspendió el examen de acceso a la Escuela de Bellas Artes. Fascinado por el uso del color que hacían los impresionistas franceses, llegó a convertir sus últimos filmes en auténticos cuadros vivientes; como en Ran, donde recurrió a la excentricidad de pintar la hierba de verde, para que la naturaleza resaltara más viva y agresiva en la pantalla.
