domingo, 27 de octubre de 2013

Historia: La muerte de Fernando el Católico

Cuando murió Isabel la Católica, su esposo Fernando, ya viudo, debió enfrentarse a su yerno Felipe El Hermoso, que quería para sí todo el poder en Castilla. Para evitarlo, el monarca decidió casarse con una joven muy fogosa de 16 años, Germana de Foix, sobrina del rey francés, para tener descendencia con ella y evitar que Felipe heredase el reino de Aragón. 
Lo que ocurrió es que Felipe el Hermoso murió joven y su mujer, Juana la Loca, fue declarada incapacitada, de manera que Fernando se convirtió en Regente de Castilla, con lo que el asunto quedaba resuelto  
Pero el problema fue que la fogosa Germana le siguió exigiendo que cumpliera con sus deberes sexuales al envejecido Fernando, que ya era sexagenario, por lo que este tuvo que recurrir a los testículos de toro para estimular su potencia sexual. Como todos sabemos, los años no pasan en vano y el remedio no funcionó con el monarca que, abrumado por las exigencias de su joven esposa, recurrió a la cantárida ('Lytta vesicatoria'), un insecto que vive en algunos árboles y cuyo organismo contiene una sustancia que provoca la dilatación general de los vasos sanguíneos (lo mismo que hace la moderna Viagra).  
Los efectos vasodilatadores de la cantárida son generales y podían provocar hemorragias cerebrales. Y eso es lo que le ocurrió a Fernando el Católico, que murió de una apoplejía. La pena es no saber si fue en acto de servicio o en los preliminares. 

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