Hace algunas semanas, mis amigos de Editorial Aguilar me hicieron favor de enviarme el libro “El arte de abrazar” de Brainard y Delia Carey, los chicos que iniciaron el movimiento mundial de regalar abrazos.
Entre muchas de las cosas increíbles que descubrí entre sus páginas, venía una propuesta muy interesante: a los hombres les gustan más los abrazos que a las mujeres.
Una encuesta en India concluyó que los hombres parecen querer más abrazos y apapachos que las mujeres, y que a los hombres los hacían más felices los abrazos en su relación de pareja.
Muchos psicólogos han tratado de explicar esta preferencia, acordando que, dado que los hombres ya no son necesariamente la figura dominante en los hogares y que con el tiempo ha cambiado la forma de expresar sensibilidad, ahora los hombres se sienten más cómodos expresando sus afectos a través de un abrazo.
Pero esto no es todo. Otro estudio indica que las parejas que se abrazan tienen más posibilidades de ser felices juntas. Por abrazo estamos hablando de dormir acurrucaditos, ver la tele abrazados, caminar abrazados, etc.
Siguiendo esta teoría podríamos decir que no es necesariamente la falta de sexo la que aleja a las parejas, sino la falta de intimidad, de proximidad física, lo que nos lleva a distanciarnos de esa persona especial.
Cuando una pareja está en un sillón abrazada o acurrucada (como cuando eran novios) están comunicando sus sentimientos y emociones, están generando una intimidad física con el otro.
Esto no siempre se da durante el sexo, pero con un abrazo se puede arropar una conversación sobre sentimientos mutuos y mejorar la comunicación en niveles más profundos.
Siendo sinceras, tener buen sexo es básico en una pareja, pero este no es suficiente para expresar lo que sentimos, es una mera acción placentera. Cuando nos abrazamos después del sexo podemos platicar, hablar de nuestros miedos, de nuestras pasiones, de los sueños… es en este abrazo, y no durante la penetración, cuando realmente intimamos con el otro.
Así que chicas, sí preocupémonos por tener buen sexo, pero más que eso busquemos la proximidad que nos da un abrazo, ese momento mágico que se crea cuando 2 personas unen sus cuerpos en un abrazo.
