Es de las pocas cosas que sientan mejor que
sumergirse en ducha de agua fría un día de calor sofocante, o que el primer
mordisco a bocadillo de jamón cuando estás en ayunas. Incluso mejor que
encontrar tu monedero cuando crees haberlo perdido. Es la sensación orgásmica. Y es por esto que nos
gustaría tenerla más a menudo.
Pero según la mayoría de estudios, solo el 25 por ciento de las mujeres llega siempre al clímax cuando
tiene relaciones sexuales. El resto de las mortales lo rozamos
-o lo vemos pasar- en función de la noche, o incluso puede que nunca tengamos
un orgasmo cuando practicamos sexo.
Comparado con los hombres (más del 90 por
ciento consigue llegar al orgasmo el 100 por cien de las veces), las mujeres
‘cero orgasmos’ son un fenómeno más habitual. La cuestión es: ¿Por qué?
Clítoris, tu gran amigo
Según Carme Freixa, periodista y psicóloga
especializada en salud sexual, la razón por la que muchas mujeres no gozamos
todo lo que podríamos de las relaciones sexuales es simple: "Si no se
utiliza la vía de estimulación correcta,
se tarda mucho más en llegar al clímax o, directamente, no se llega".
Y el camino para tocar el cielo no es otro
que el clítoris: "Se puede conseguir el orgasmo de muchas formas pero
siempre es necesario pasar
por el clítoris". De hecho, asegura, el orgasmo femenino
es más "rentable" que el masculino, ya que "con un clítoris bien
estimulado se pueden conseguir tantos orgasmos como se desee, hasta llegar a la
extenuación física".
Darle al botón mágico
Carolina Lombardía, sexóloga y psicóloga,
admite que es cierto que muchas mujeres manifiestan tener problemas para llegar al orgasmo e incluso no son
conscientes de llegar a alcanzarlo.
A su parecer, a menudo se centra el orgasmo
en la estimulación genital, y esta práctica abocada a la búsqueda de un “botón mágico”
limita las posibilidades de mujeres con poca sensibilidad en la zona genital.
En otros casos, ocurre que nosotras mismas
sabemos lo que nos gusta, y cómo tocarnos ese “botoncito” para darnos más
placer que nadie. Y lo que “me sirve para masturbarme, no tiene porque servir a
otro”, apunta Lombardía.
“El truco está en no cerrarse oportunidades”, añade la
especialista, que también advierte que nos hemos alejado de la creencia que la
penetración era la única vía de estimulación femenina, para irnos al otro
extremo, el del clítoris como rey absoluto del orgasmo. El cuerpo tiene muchas
sensibilidades y hay que saber encontrarlas.
