¿Qué son las
varices?
Las varices son dilataciones anormales de las venas que se producen por aparecer un reflujo, es decir, que la sangre discurre en dirección contrario sobrecargando el sistema venoso. Cuando se produce una disfunción de las venas (tras una trombosis, desgaste o rotura de válvulas por embarazos, sobrecarga del sistema venoso, factores genéticos, …) la sangre tiene dificultado el retorno al corazón. Es lo que se conoce como reflujo y lo que favorece la aparición de varices.
Las varices son dilataciones anormales de las venas que se producen por aparecer un reflujo, es decir, que la sangre discurre en dirección contrario sobrecargando el sistema venoso. Cuando se produce una disfunción de las venas (tras una trombosis, desgaste o rotura de válvulas por embarazos, sobrecarga del sistema venoso, factores genéticos, …) la sangre tiene dificultado el retorno al corazón. Es lo que se conoce como reflujo y lo que favorece la aparición de varices.
¿Por qué
aparecen las varices?
Hay muchas causas, pero el primero es el componente genético, por eso existen muchas familias con el patrón varicoso repetido. Se hereda de padres a hijos y sobre todo de madres a hijas.
Las mujeres tienen más varices porque suelen estar muchas horas de pie (a la jornada laboral hay que sumarle las horas de tareas domésticas) y por cuestiones hormonales. Las hormonas femeninas, entre sus múltiples hormonas, producen una retención hídrica.
El embarazo es un estrés muy importante para la aparición de varices, aunque suelen pueden desaparecer.
La enfermedad varicosa es una enfermedad “progresiva” y “crónica”, por lo que en muchos casos el seguimiento y tratamiento debe ser prolongado en el tiempo, con revisiones periódicas y algunos “retoques”.
Hay muchas causas, pero el primero es el componente genético, por eso existen muchas familias con el patrón varicoso repetido. Se hereda de padres a hijos y sobre todo de madres a hijas.
Las mujeres tienen más varices porque suelen estar muchas horas de pie (a la jornada laboral hay que sumarle las horas de tareas domésticas) y por cuestiones hormonales. Las hormonas femeninas, entre sus múltiples hormonas, producen una retención hídrica.
El embarazo es un estrés muy importante para la aparición de varices, aunque suelen pueden desaparecer.
La enfermedad varicosa es una enfermedad “progresiva” y “crónica”, por lo que en muchos casos el seguimiento y tratamiento debe ser prolongado en el tiempo, con revisiones periódicas y algunos “retoques”.
¿Las varices
suponen un riesgo para la salud?
Las varices tienen diferentes estadios, como escalones de la misma enfermedad y gravedad progresiva, que van de los casos asintomáticos, a leves (cansancio y pesadez), pequeñas molestias estéticas (arañas vasculares, pequeñas venas reticulares), a síntomas más importantes (varices tronculares) y, en casos mucho menos frecuentes, podría llegar a tener alguna complicación como la aparición de pigmentación, úlceras, varicorragias o trombosis.
Las varices tienen diferentes estadios, como escalones de la misma enfermedad y gravedad progresiva, que van de los casos asintomáticos, a leves (cansancio y pesadez), pequeñas molestias estéticas (arañas vasculares, pequeñas venas reticulares), a síntomas más importantes (varices tronculares) y, en casos mucho menos frecuentes, podría llegar a tener alguna complicación como la aparición de pigmentación, úlceras, varicorragias o trombosis.
¿Qué podemos
hacer para prevenir la aparición de varices?
Podemos hacer una vida más sana, cambiar nuestra dieta (menos calorías, menos grasas, más fibra y fruta, menos sal y aditivos), y hacer ejercicios como andar por la playa (con los tobillos en el agua) y sobre la arena, ya que se combina el masaje de las olas con la acción de la bomba venosa plantar, que activa vigorosamente el retorno venoso. Si no tienes una playa cerca, también puedes conseguir este efecto andando en la hierba del jardín (los aspersores o un masaje con la manguera son muy tonificadores igualmente), pedaleando o nadando.
La natación es ideal porque nos permite ejercitar los músculos de todo el cuerpo, estamos en situación casi horizontal (la que mejor permite el retorno de las venas al corazón) y el agua a nuestro alrededor produce un masaje continuo con una temperatura que mejora el tono venoso).
Podemos hacer una vida más sana, cambiar nuestra dieta (menos calorías, menos grasas, más fibra y fruta, menos sal y aditivos), y hacer ejercicios como andar por la playa (con los tobillos en el agua) y sobre la arena, ya que se combina el masaje de las olas con la acción de la bomba venosa plantar, que activa vigorosamente el retorno venoso. Si no tienes una playa cerca, también puedes conseguir este efecto andando en la hierba del jardín (los aspersores o un masaje con la manguera son muy tonificadores igualmente), pedaleando o nadando.
La natación es ideal porque nos permite ejercitar los músculos de todo el cuerpo, estamos en situación casi horizontal (la que mejor permite el retorno de las venas al corazón) y el agua a nuestro alrededor produce un masaje continuo con una temperatura que mejora el tono venoso).
Si las
varices requieren tratamientos más contundentes, ¿cuál es el siguiente paso?
Es el momento de acudir al especialista en
angiología y cirugía Vascular, que es quien puede evaluar el problema que
presenta la paciente y escoger, de acuerdo con ella, la solución más adecuada y
con los mejores resultados. Existen muchas opciones terapéuticas que pueden
aportar, solas o de forma combinada, la mejor solución para el enfermo. En
general hay que desconfiar de quien ofrece
curas milagrosas o
una única modalidad de tratamiento que puede actuar sobre todos los problemas
en todos los pacientes.
Podemos usar, en casos más
sintomáticos, y tras valoración médica, algún venotónico, sobre todo cuando las
molestias sean mayores (en los meses de calor o cuando tengamos más sobrecarga
laboral o familiar). Algunos productos naturales tienen también esa función.
La contención elástica, en forma de calcetines o de medias, produce un gradiente creciente de presión desde el pie hacia arriba, lo que favorece el retorno de la sangre venosa.
La contención elástica, en forma de calcetines o de medias, produce un gradiente creciente de presión desde el pie hacia arriba, lo que favorece el retorno de la sangre venosa.
Cuando el problema es fundamentalmente estético, la solución debe ser igualmente una que consiga muy buenos resultados cosméticos. En estos casos la escleroterapia (eliminar las arañas y varices visibles) mediante la introducción en la luz de las varices de una sustancia que las oblitere, ya sea en forma líquida o en espuma, suele ser la opción más eficaz. El uso de láser cosmético (el que actúa por fuera de la piel, similar al que se usa para la eliminación del vello y de las cicatrices, pero con diferente longitud de onda y fuente) puede ser otro tratamiento, aunque suele ser menos útil cuando el calibre de las varices es mayor.
En casos más avanzados, puede que sea preciso usar otras técnicas quirúrgicas, que han mejorado mucho desde la aparición de la ecografía, ya que podemos visualizar las venas y su función, y ser más selectivos con los territorios a tratar.
